Por: Pablo Onorato
El Alfredo Di Stéfano presencia un show cada vez que la colombiana de 18 años agarra la pelota, y es que las dirigidas por el técnico encuentran mucha claridad cada vez que Linda encara con destino a portería.
Una primera parte donde el Madrid dominó con mucho temple y calma a un Sevilla que pocas veces exigió al local en defensa. Los primeros minutos se veía a un Real Madrid expectante, sin mucho deseo voraz de ir a arrollar con el cuadro sevillano, tanto que entre las gradas se escuchaban murmullos y algunos gritos exigiendo intensidad por ir a convertir el primero de la tarde. Fue ahí, en una combinación de pases fantástica entre Athenea y la ’19’, que el balón le queda a Linda de cara a gol para que con una pincelada, pero con mucha potencia, coloque arriba en el marcador al Real Madrid. Bailecito incluido, característico de la alegría colombiana, que le devuelve una sonrisa a los fanáticos quienes ya empezaban a desesperarse por gritar el primero del partido.
Monólogo blanco y el muro defensivo del Sevilla
El gol de la joya de Cali terminó por romper el entramado táctico que el Sevilla había plantado en Valdebebas. Con la ventaja en el electrónico, el Real Madrid se liberó de las cadenas de la presión y empezó a jugar con la soltura que acostumbra. La banda derecha se convirtió en una auténtica autopista para las locales, donde la complicidad entre Athenea del Castillo y Linda Caicedo causó estragos en la zaga hispalense, incapaz de contener el ritmo eléctrico y vertical que propuso el conjunto merengue.
Tras el paso por los vestuarios, el guion apenas varió una sola línea. El Madrid saltó al parqué verde con la clara intención de morder y sentenciar el choque por la vía rápida para evitar fantasmas del pasado. El Sevilla intentó estirar sus líneas buscando la velocidad a la contra, pero se topó con un bloque defensivo madridista sumamente sólido y concentrado en las transiciones, abortando cualquier atisbo de rebelión andaluza antes de que pudiera inquietar los dominios de la portería blanca.
Sentencia con sello de autoridad
La insistencia y el dominio posicional de las madridistas encontraron su justo premio en el tramo definitivo del encuentro. En pleno asedio local, una jugada hilada desde la medular permitió abrir el campo para que la línea ofensiva rubricara el 2-0 definitivo, desatando la fiesta en las gradas de un Di Stéfano que despidió a las suyas con una atronadora ovación.
Con este triunfo, el Real Madrid amarra tres puntos de oro que consolidan sus aspiraciones en la tabla y, lo más importante, recupera las sensaciones de equipo dominador y hambriento. El proyecto sigue creciendo bajo la batuta de sus individualidades y el duende indomable de una Linda Caicedo que, tarde tras tarde, demuestra que Valdebebas ya se le queda pequeño para su inconmensurable talento.