Por: Pablo Onorato
En lo que fue un partido para el olvido por parte de los dirigidos por Xabi Alonso, el Real Madrid es relegado a la segunda posición de tabla luego de empatar 1-1 en Montilivi y extiende su racha de partidos sin ganar en Liga.
Todo dependía del club merengue, que llegó a Cataluña con la obligación de ganar y recuperar la cima de la tabla, después de que Barcelona y Villarreal sumaron de a tres y desplazaran al equipo blanco hasta la tercera posición. De ahí radica el principal problema: el Real Madrid vuelve a regalar puntos clave ante rivales muy inferiores, mostrando un fútbol pobre, sin ideas, que evidencia por qué el equipo acumula ya tres partidos consecutivos sin conocer la victoria en Liga.
La previa del encuentro mostraba un panorama alentador: un Real Madrid que venía de ganar en Champions frente al Olympiacos y que recuperaba a varios jugadores clave tras lesión, frente a un Girona que pelea por la permanencia en primera división, ubicado en la 18.ª posición de la tabla y con apenas una victoria en lo que va de la temporada.
Pero el desarrollo del encuentro mostró una realidad muy distinta a la que apuntaba la previa, aunque completamente coherente con las últimas actuaciones del equipo merengue. Un Real Madrid claramente Mbappé-dependiente que, incluso alineando a los futbolistas que mejor rendimiento han mostrado esta temporada, sigue sin encontrar respuestas a su mal momento. Permitiendo que el Barcelona le arrebatara el liderato de la tabla.
No bastó con la vocación de ataque y de tenencia de balón clara en el primer cuarto de hora de partido, o el empuje de Eder Miliato tanto en recuperación de pelota como en generación de peligro, quien junto a Mbappe y Vinicius, fueron los únicos que aprobados en el once titular de la ambigua noche hoy en Montilivi.
Antes de que se cumpliera la primera hora de partido, era el Girona quien había logrado encapsular al Real Madrid en su propia área. Los errores en salida y los despejes forzados hacia los costados se multiplicaban, al punto de que incluso Courtois tuvo que intervenir para intentar darle al equipo una salida limpia desde el fondo. Resulta increíble que un conjunto con la calidad y el nivel individual de sus futbolistas sea incapaz de encontrar un balance, y que rivales claramente inferiores aprovechen esa fragilidad para hacerle daño.
Ya son dos partidos consecutivos de Liga en los que el Real Madrid comienza perdiendo y termina rescatando un empate de manera agónica. Esta vez, el alivio llegó gracias a un penal provocado por Vinicius y convertido por Mbappé, quien suma ya cinco goles en sus últimos dos encuentros y se ha convertido en el único foco de esperanza para una afición madridista que observa con preocupación el actual ciclo de Xabi Alonso al mando del equipo.